Por Marie Courdent, Francia
Los senos saben producir leche desde siempre: muchos recién nacidos, niños o niñas, desarrollan una pequeña inflamación de sus glándulas mamarias. Se presenta entonces una secreción conocida como “leche de brujas” que se dejan quieta sin exprimir para no provocar una infección. Esto indica que todo está listo para asegurar la sobrevivencia de la especie más tarde...